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De cuando quise ser escritor

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De cuando quise ser escritor

Mensaje por Rocinante el Vie Sep 07, 2018 1:46 pm

PORQUE ESCRIBIMOS



Esta pregunta que no es nueva y además muy difícil de definir y de contestar, y que me viene a la cabeza, esta la mía, fría y pelona, aterida después de aguantar tantos días de pegajosos frío que ha hecho huir al liviano Sol de estas latitudes.
Se podría decir que se escribe, como se dibuja, o se pinta. Que nacemos con esa predisposición. Y hasta aquí pocas explicaciones filosóficas ni científicas, ni siticas, podrían avalar este hecho. Sobre todo porque es connatural a la misma persona. Pero lo curioso es cuando se nace con estas tres disposiciones a la vez, que no es mi caso. O cuando de una se pasa a la otra, perdiendo incluso facultades de una para con la otra. Sin ser ni de lejos estudioso de estos temas a los que se les podría colocar en la quintaesencia del alma humana. Observo que en mi caso, y sin alejarme de lo que mejor conozco, recuerdo, que cuando era pequeño dibujaba bien. Y no como pudiera dibujar cualquier niño, si no que sin escuela ni técnica, ni propia ni ajena, sabia poner en su sitio las sombras, los rasgos, la perspectiva. Trabajos que aún se conservan, y por lo que familia, y maestros, incluso aconsejaban seguir por le camino de la gráfica cómica. Deseos que nunca fueron atendidos porque si atacaba los dibujos, lo hacia mas que nada por entretenerme, por diversión, si, porque lo mío no era la creación de personajes, si no un laborioso e impecable trabajo de imitación, una especie de copy/pega de los de hoy. Podía sin muchos esfuerzos copiar un tebeo entero de Mortadelo y Filemón, sin que la diferencia se viera, a no ser de aplicarle un detenimiento repaso y una aguda mirada.
Pero al mismo tiempo, ya en aquellos años escolares de García Valiño y en las ultimas clases, la sexta y la Séptima, lideradas por los inolvidables maestros Juan Caro, y José Periñan, ya me fueron "premiados" - para el que fracasa en todas las asignaturas, cualquier felicitación de su trabajo en un premio- algunos trabajos de redacción, aquellos que tanto enseñaron a muchos escolares de ortografía y gramática, en los que los maestros aquellos, bienpensantes o haciéndose los distraídos no veían en aquellos escritos mucho del contenido de los libros de la contigua biblioteca del centro de la que era muy asiduo. Mi pasión por la lectura se inició en aquellos cursos escolares y ya no decayó hasta hace unos años en los que la vista de cerca te hace bajar el ritmo de una lectura ansiosa de toda la vida. No obstante, mis largas estancias en soledad de camarotes de buques mercantes me sirvieron para, y a través de los libros, seguir leyendo y adquirir una mínima cultura que quizás ni siquiera estudiando, podría haberla conseguido.
Pero volviendo a la escritura. Dicho así llanamente y sin adornos calificativos. Esto es como una manía que tenemos algunas personas, sobre todo las que escribimos para nosotros mismos, y sin imaginaciones de difundirlo, a no ser en ambientes de amistad,
el de echar al vuelo la imaginación, y que aparece en los momentos en donde el cerebro descansa o está relajado de preocupaciones, temas pendientes o de recreo. La imaginación levanta el vuelo en los momentos más insospechados, al caminar, estar tranquilo, o ver algo en la televisión, de forma que nos aleja de estar en una realidad presente para trasladarnos a un mundo que no tiene ni tiempo ni espacio que es para los que gustan de escribir, -en estos tiempos de teclear,- el imaginarse cualquier historia que la va hilvanado y creando mentalmente. Se construye pues con la imaginación, como pudiera hacer cualquier albañil levantando una casa haciendo caso de aquello tan manido, de prefacio, nudo y desenlace.
Aunque en principio la futura historia que pasara al papel no estará clara, pues se
barajan, y se remueven en ella un variopinto mundo de personajes, objetos, cosas y
ambiente que no están definidos, ni muy relacionados solo por un débil nexo de unión
entre si. Se podría decir que es como el boceto del artista pintor que solo tiene una
idea gabarateada, que después, poco a poco, la va conformando. Primero pone los
~ cimientos, sube las paredes y culmina con el tejado. Pero esto es solo el principio, pues
de todos esto puede que quede algo tan diferente a su comienzos que quizás no lo reconozca como hijo propio ni siquiera su autor, que a veces se extraña, al leerlo después de un cierto tiempo que haya escrito algo así.
En este camino en donde se va ensanchando el un vasto panorama por explorarar y en donde se pueden inventar situaciones y personajes, se alejan la inspiración de otras artes como en este caso la del dibujo, por los que ya no puedo llevar a cabo paisajes, figuras o marinas como hace años. Hoy no se tiene ni la paciencia ni el gusto, ni el amor por el pequeño detalle en el papel del dibujo. Hoy el lapicero se pone pesado, el pincel nervioso y la goma de borrar hace horas extras para no acabar en nada decente de ser mirado. Se ha ganado en prosa y se ha perdido la poesía del dibujo. Me quedo huérfano de formas, pero gano en las ganas de crear y si acaso mundos, personajes, historias y paisajes que me ayudan a conocer y visitar mundos que solo viven en algún perdido lugar de mi universo mental.



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Re: De cuando quise ser escritor

Mensaje por Dorogoi el Vie Sep 07, 2018 7:43 pm

Hola Barak,
¿Por qué escribimos?

No creo que haya un motivo. A mì me gusta escribir pero ùltimamente la vicisitudes de la vida me llevaron a alejarme un poco. El ùnico motivo que se me viene en mente es que lo hago porque sino me hace mal. Nace un deseo irrefrenable de escribir algo sobre cualquier cosa y si trato de contenerlo me hace mal. Necesito una vàlvula de escape.

Con los problemas de poner en orden mi salud, la mùsica y mi vida personal, que se me complicò màs de lo debido, no he podido escribir y tuve que contenerme mucho para lograr seguir entrando al foro y no participar.

En fin, no somos na.

Te saludo.
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Re: De cuando quise ser escritor

Mensaje por Rocinante el Vie Sep 07, 2018 8:02 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Hola Barak,
¿Por qué escribimos?

No creo que haya un motivo. A mì me gusta escribir pero ùltimamente la vicisitudes de la vida me llevaron a alejarme un poco. El ùnico motivo que se me viene en mente es que lo hago porque sino me hace mal. Nace un deseo irrefrenable de escribir algo sobre cualquier cosa y si trato de contenerlo me hace mal. Necesito una vàlvula de escape.

Con los problemas de poner en orden mi salud, la mùsica y mi vida personal, que se me complicò màs de lo debido, no he podido escribir y tuve que contenerme mucho para lograr seguir entrando al foro y no participar.

En fin, no somos na.

Te saludo.

Esto de escribir para uno mismo tiene sus etapas en la vida, y creo que lo que impulsa a ello es la nostalgia, el estar fuera de tu entorno, de tu familia, poca tenia y de baja calidad humana, pero aún asi la echaba de menos, aunque si tienes el gusanillo de la escritura, tampoco se necesita una situacion especial en la vida para reflejarla en una cuartilla, escribir entonces,es como volcarte en algo intimo o intermo, e hilvanarlo, darle cuerpo  por lo que, y por esa via de escape, se te alivia esa ansiedad vital que todos llevamos a cuestas, y porque lo que añoras, o lo que inventas, lo plasmas en un cuaderno, y a la que se une la imaginacion, esta que se encuentra con un contratiempo de que ias ideas que tan detenidamente y ordenadamente se han construido en tu cabeza, despues, a la hora de pasarlo a letras, ya no es igual, por lo que se le tiene que dar forma de nuevo a los contasentidos de la historia y pasarlo a la logica de la realidad.

Un cordial saludo
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Re: De cuando quise ser escritor

Mensaje por zampabol el Dom Sep 09, 2018 3:41 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:PORQUE ESCRIBIMOS



Esta pregunta que no es nueva y además muy difícil de definir y de contestar, y que me viene a la cabeza, esta la mía, fría y pelona, aterida después de aguantar tantos días de pegajosos frío que ha hecho huir al liviano Sol de estas latitudes.
Se podría decir que se escribe, como se dibuja, o se pinta. Que nacemos con esa predisposición. Y hasta aquí pocas explicaciones filosóficas ni científicas, ni siticas, podrían avalar este hecho. Sobre todo porque es connatural a la misma persona. Pero lo curioso es cuando se nace con estas tres disposiciones a la vez, que no es mi caso. O cuando de una se pasa a la otra, perdiendo incluso facultades de una para con la otra. Sin ser ni de lejos estudioso de estos temas a los que se les podría colocar en la quintaesencia del alma humana. Observo que en mi caso, y sin alejarme de lo que mejor conozco, recuerdo, que cuando era pequeño dibujaba bien. Y no como pudiera dibujar cualquier niño, si no que sin escuela ni técnica, ni propia ni ajena, sabia poner en su sitio las sombras, los rasgos, la perspectiva. Trabajos que aún se conservan, y por lo que familia, y maestros, incluso aconsejaban seguir por le camino de la gráfica cómica. Deseos que nunca fueron atendidos porque si atacaba los dibujos, lo hacia mas que nada por entretenerme, por diversión, si, porque lo mío no era la creación de personajes, si no un laborioso e impecable trabajo de imitación, una especie de copy/pega de los de hoy. Podía sin muchos esfuerzos copiar un tebeo entero de Mortadelo y Filemón, sin que la diferencia se viera, a no ser de aplicarle un detenimiento repaso y una aguda mirada.
Pero al mismo tiempo, ya en aquellos años escolares de García Valiño y en las ultimas clases, la sexta y la Séptima, lideradas por los inolvidables maestros Juan Caro, y José Periñan, ya me fueron "premiados" - para el que fracasa en todas las asignaturas, cualquier felicitación de su trabajo en un premio- algunos trabajos de redacción, aquellos que tanto enseñaron a muchos escolares de ortografía y gramática, en los que los maestros aquellos, bienpensantes o haciéndose los distraídos no veían en aquellos escritos mucho del contenido de los libros de la contigua biblioteca del centro de la que era muy asiduo. Mi pasión por la lectura se inició en aquellos cursos escolares y ya no decayó hasta hace unos años en los que la vista de cerca te hace bajar el ritmo de una lectura ansiosa de toda la vida. No obstante, mis largas estancias en soledad de camarotes de buques mercantes me sirvieron para, y a través de los libros, seguir leyendo y adquirir una mínima cultura que quizás ni siquiera estudiando, podría haberla conseguido.
Pero volviendo a la escritura. Dicho así llanamente y sin adornos calificativos. Esto es como una manía que tenemos algunas personas, sobre todo las que escribimos para nosotros mismos, y sin imaginaciones de difundirlo, a no ser en ambientes de amistad,
el de echar al vuelo la imaginación, y que aparece en los momentos en donde el cerebro descansa o está relajado de preocupaciones, temas pendientes o de recreo. La imaginación levanta el vuelo en los momentos más insospechados, al caminar, estar tranquilo, o ver algo en la televisión, de forma que nos aleja de estar en una realidad presente para trasladarnos a un mundo que no tiene ni tiempo ni espacio que es para los que gustan de escribir, -en estos tiempos de teclear,- el imaginarse cualquier historia que la va hilvanado y creando mentalmente. Se construye pues con la imaginación, como pudiera hacer cualquier albañil levantando una casa haciendo caso de aquello tan manido, de prefacio, nudo y desenlace.
Aunque en principio la futura historia que pasara al papel no estará clara, pues se
barajan, y se remueven en ella un variopinto mundo de personajes, objetos, cosas y
ambiente que no están definidos, ni muy relacionados solo por un débil nexo de unión
entre si. Se podría decir que es como el boceto del artista pintor que solo tiene una
idea gabarateada, que después, poco a poco, la va conformando. Primero pone los
~ cimientos, sube las paredes y culmina con el tejado. Pero esto es solo el principio, pues
de todos esto puede que quede algo tan diferente a su comienzos que quizás no lo reconozca como hijo propio ni siquiera su autor, que a veces se extraña, al leerlo después de un cierto tiempo que haya escrito algo así.
En este camino en donde se va ensanchando el un vasto panorama por explorarar y en donde se pueden inventar situaciones y personajes, se alejan la inspiración de otras artes como en este caso la del dibujo, por los que ya no puedo llevar a cabo paisajes, figuras o marinas como hace años. Hoy no se tiene ni la paciencia ni el gusto, ni el amor por el pequeño detalle en el papel del dibujo. Hoy el lapicero se pone pesado, el pincel nervioso y la goma de borrar hace horas extras para no acabar en nada decente de ser mirado. Se ha ganado en prosa y se ha perdido la poesía del dibujo. Me quedo huérfano de formas, pero gano en las ganas de crear y si acaso mundos, personajes, historias y paisajes que me ayudan a conocer y visitar mundos que solo viven en algún perdido lugar de mi universo mental.



Rocinante  


Me gustó esto Rocinante. En cuanto tenga un poco más de tiempo me gustaría comentar algo al respecto. cheers cheers
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Re: De cuando quise ser escritor

Mensaje por Rocinante el Dom Sep 09, 2018 4:56 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:PORQUE ESCRIBIMOS



Esta pregunta que no es nueva y además muy difícil de definir y de contestar, y que me viene a la cabeza, esta la mía, fría y pelona, aterida después de aguantar tantos días de pegajosos frío que ha hecho huir al liviano Sol de estas latitudes.
Se podría decir que se escribe, como se dibuja, o se pinta. Que nacemos con esa predisposición. Y hasta aquí pocas explicaciones filosóficas ni científicas, ni siticas, podrían avalar este hecho. Sobre todo porque es connatural a la misma persona. Pero lo curioso es cuando se nace con estas tres disposiciones a la vez, que no es mi caso. O cuando de una se pasa a la otra, perdiendo incluso facultades de una para con la otra. Sin ser ni de lejos estudioso de estos temas a los que se les podría colocar en la quintaesencia del alma humana. Observo que en mi caso, y sin alejarme de lo que mejor conozco, recuerdo, que cuando era pequeño dibujaba bien. Y no como pudiera dibujar cualquier niño, si no que sin escuela ni técnica, ni propia ni ajena, sabia poner en su sitio las sombras, los rasgos, la perspectiva. Trabajos que aún se conservan, y por lo que familia, y maestros, incluso aconsejaban seguir por le camino de la gráfica cómica. Deseos que nunca fueron atendidos porque si atacaba los dibujos, lo hacia mas que nada por entretenerme, por diversión, si, porque lo mío no era la creación de personajes, si no un laborioso e impecable trabajo de imitación, una especie de copy/pega de los de hoy. Podía sin muchos esfuerzos copiar un tebeo entero de Mortadelo y Filemón, sin que la diferencia se viera, a no ser de aplicarle un detenimiento repaso y una aguda mirada.
Pero al mismo tiempo, ya en aquellos años escolares de García Valiño y en las ultimas clases, la sexta y la Séptima, lideradas por los inolvidables maestros Juan Caro, y José Periñan, ya me fueron "premiados" - para el que fracasa en todas las asignaturas, cualquier felicitación de su trabajo en un premio- algunos trabajos de redacción, aquellos que tanto enseñaron a muchos escolares de ortografía y gramática, en los que los maestros aquellos, bienpensantes o haciéndose los distraídos no veían en aquellos escritos mucho del contenido de los libros de la contigua biblioteca del centro de la que era muy asiduo. Mi pasión por la lectura se inició en aquellos cursos escolares y ya no decayó hasta hace unos años en los que la vista de cerca te hace bajar el ritmo de una lectura ansiosa de toda la vida. No obstante, mis largas estancias en soledad de camarotes de buques mercantes me sirvieron para, y a través de los libros, seguir leyendo y adquirir una mínima cultura que quizás ni siquiera estudiando, podría haberla conseguido.
Pero volviendo a la escritura. Dicho así llanamente y sin adornos calificativos. Esto es como una manía que tenemos algunas personas, sobre todo las que escribimos para nosotros mismos, y sin imaginaciones de difundirlo, a no ser en ambientes de amistad,
el de echar al vuelo la imaginación, y que aparece en los momentos en donde el cerebro descansa o está relajado de preocupaciones, temas pendientes o de recreo. La imaginación levanta el vuelo en los momentos más insospechados, al caminar, estar tranquilo, o ver algo en la televisión, de forma que nos aleja de estar en una realidad presente para trasladarnos a un mundo que no tiene ni tiempo ni espacio que es para los que gustan de escribir, -en estos tiempos de teclear,- el imaginarse cualquier historia que la va hilvanado y creando mentalmente. Se construye pues con la imaginación, como pudiera hacer cualquier albañil levantando una casa haciendo caso de aquello tan manido, de prefacio, nudo y desenlace.
Aunque en principio la futura historia que pasara al papel no estará clara, pues se
barajan, y se remueven en ella un variopinto mundo de personajes, objetos, cosas y
ambiente que no están definidos, ni muy relacionados solo por un débil nexo de unión
entre si. Se podría decir que es como el boceto del artista pintor que solo tiene una
idea gabarateada, que después, poco a poco, la va conformando. Primero pone los
~ cimientos, sube las paredes y culmina con el tejado. Pero esto es solo el principio, pues
de todos esto puede que quede algo tan diferente a su comienzos que quizás no lo reconozca como hijo propio ni siquiera su autor, que a veces se extraña, al leerlo después de un cierto tiempo que haya escrito algo así.
En este camino en donde se va ensanchando el un vasto panorama por explorarar y en donde se pueden inventar situaciones y personajes, se alejan la inspiración de otras artes como en este caso la del dibujo, por los que ya no puedo llevar a cabo paisajes, figuras o marinas como hace años. Hoy no se tiene ni la paciencia ni el gusto, ni el amor por el pequeño detalle en el papel del dibujo. Hoy el lapicero se pone pesado, el pincel nervioso y la goma de borrar hace horas extras para no acabar en nada decente de ser mirado. Se ha ganado en prosa y se ha perdido la poesía del dibujo. Me quedo huérfano de formas, pero gano en las ganas de crear y si acaso mundos, personajes, historias y paisajes que me ayudan a conocer y visitar mundos que solo viven en algún perdido lugar de mi universo mental.



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Me gustó esto Rocinante. En cuanto tenga un poco más de tiempo me gustaría comentar algo al respecto. cheers cheers

Me alegro que os guste, y la verdad es que tengo cosillas por ahi que a mi mismo me gusta de releer, pero ya las ire poniendo.

Feliz domingo
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