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EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

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EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Vie Sep 22, 2017 5:29 pm

Siguiendo, o mas bien, respondiendo al timido, pero sincero deseo de algunos amigos
(el que se rebele ante este ataque a la lectura escueta, resumida y laconica, sera atendido en el departamento de quejas y reclamaciones del lector foril) Comienzo a traer aqui, algo,  un poco o mucho de mi cosecha de fantasias. Personajes, ambientes, tramas, nudos y desenlaces, efimeros, y solo par el momento de la narración. Los hay de diferente tamaño, y estilo, de tema y circunstancias, escritos unos hace años, los otros recientes y creados a pie de calle  con humor unos (eso se pretende) siniestro, de terror y tristes otros.

Me arriesgocon ello, y apelo la intersecion de los dioses para recibir de buen grado, y no menor ilusion,  la critica personal y autodidacta que siempre sera bienvenida y agradecida, Crecio la cosecha de cuartillas sin que nadie la conociera, pero a estas alturas del camino de la vida, el autor se ampara en aquel dicho tan sabio que dice, para el tiempo que me queda en el convento, pues que me hago eso aguas mayores dentro.

Así que Sres. olvidense ya y desde ahora a leer una prosa huerfana de poesia, de pocas lineas y algo relevante, porque lo que viene, y esta por venir, abusa, esta lleno de  detalles y descripciones, de rasgos personales de sus actores, y que en sus decubrimiento les llevara tiempo y si acaso, algo de interés. Si es asi, y si estas historias, les distraen de las siempre incomodidades de la vida, me sentire muy sastifecho .

Empecemos pues, con la primera entrega.

                                          AMOR MORTAL            

Se había acostumbrado y casi lo tenía como normalidad, vivir en la soledad diaria y continua. Su existir, era un alejamiento progresivo y continuo de la compañía de los demás y del ruido de la ciudad. Cuando sus padres, única familia por las que estaba obligado a su diaria compañía, murieron, sus treinta y cinco años se vieron libres de lo que para el había representado una penosa tarea, y entonces, libre al fin de la obligada compañía. Ya pudo hacer lo que tanto deseaba, huir de aquellas calles, llenas siempre de gentes, de coches, y de ruido. Se trasladó a un grupo de casas unifamiliares, recién edificadas en la ladera de una montaña en donde, con el dinero de la venta de la casa de sus progenitores, se compró una de aquellas casitas apartadas de las demás, que estaba como las otras, repartidas por la suave pendiente montañosa, y rodeada de un pequeño jardín, además de un silencio denso y reconfortante.

Desde allí, desde su porche, podía verla en toda su amplitud. L~ ciudad que a lo lejos se agazapaba bajo la densa capa de humo. Con el infinito horizonte del Mar al fondo y con lejana aparición, de las tapias del Cementerio. Lugar al que acudía, ahora con más frecuencia que nunca. En el Campo Santo encontraba una paz que necesitaba, pero era cuando caía la noche, cuando se encontraba en los mejores momentos de su vida.

Desde que vivía en aquella casa, de vecinos tan alejados, y desconocidos que nunca veía, y quizás, porque su trabajo nocturno le había viciado el cuerpo, .acostumbraba a salir a pasear por las noches, cuando sabia que no podía encontrarse con nadie Era feliz entonces, desplazándose por entre árboles y maleza desiertas, en medio de la noche en medio de un enorme silencio, con sus pasos crujientes que involuntariamente sobresaltaba, a confiados animalillos del bosque o a parejas de enamorados, que creyéndole una aparición, o un espectro del más allá, salían huyendo despavorido, al verle, sin que él, tuviera el más mínimo deseo de molestar a nada ni a nadie. Nunca se lo había preguntado, pero aquello que le ocurría.

¿Seria una extraña enfermedad?

No le preocupaba, su manera de ser y de vivir, había sido siempre así y le gustaba ser como era, una sombra silenciosa, anónimamente alejado de los demás y estar lo más ignorante posible de toda relación humana. La sola presencia de un ser vivo, aunque este fuese solo un animal, le inquietaba. Mientras, pasaban los días y los años, y cada vez se alejaba más, y se perdía más su relación con las vidas de sus semejantes. Durante el día no conseguía la tranquilidad plena que tanto necesitaba, se encerraba en sus cuatro paredes, ansiando que llegara las sombras de la noche, para que, cuando estas asomaban por la puerta, hiciera el tiempo que hiciera, perderse caminando en la oscuridad, y vagar como una sombra.

La comida la pedía por encargo, procurando no ver a nadie ni relacionarse con nadie. Su paz interior, su ilusión por la vida, la encontraba por las solitarias y oscuras calles y en los recovecos y rincones aislados de la montaña y fue por este tiempo cuando empezó a frecuentar el Cementerio. Ese placer mórbido, innatos que lo animaba, lo descubrió en el entierro de los restos, de un antiguo compañero de trabajo. Aquella mañana llovía torrencialmente, y aún así, como era su costumbre, se fue caminando bajo su viejo paraguas hasta el Camposanto, llegó allí muy temprano, era invierno y tardaba mucho en amanecer. Las puertas del tétrico recinto, al encontrase este en obras, aparecían desmontadas, y caídas en el suelo. No obstante entro, y se dedicó a pasear de un lado para otro, por las callejuelas vacías, con paredes llenas de nichos, esforzándose en lentos paseos, y en la completa oscuridad de aquella noche tormentosa, en ver los nombres y dedicatorias de los difuntos.

Desde aquel día se acostumbró, a esta macabra distracción, y cada madrugada encontraba la manera de entrar allí, y pasear una y otra vez por aquel silencio y aquella paz, que tanto le gustaba. Y fue en una de aquellas negras madrugadas cuando la conoció. Ella estaba sentada tranquilamente en las escalinatas de la subida a las terrazas superiores, a la que rodeaba un pequeño jardín. En su silueta negra de impermeable brillante y distante, destacaba, como un punto de luz en la noche la diminuta brasa de un cigarrillo. El amante de la noche, se fue acercando, movido por la enorme curiosidad que le despertaba la presencia de la mujer en aquel sitio y en aquella hora tan desacostumbrada, ya la vez, el que no conocía el miedo, y sabia de las apariciones, y las leyendas que se cuentan, pasan por los Cementerios, para asegurarse de si aquella visión, era real o una macabra alucinación.

Lo primero que vio de ella al aproximarse, fue una de sus manos, fina, cuidada, de dedos largos y elegantes. Fumaba, y el humo que se espesaba por la humedad del aire, se enroscaba en su abundante melena negra que le caía adornando una cara, serena, ausente de intranquilidad o de miedo.
Había dejado de llover, y las estrellas de un cielo limpio se dejaban ver en el firmamento

-j Hola, Buenas noches...

-¡Espera a alguien.- ¿Le ocurre algo?

La joven que aparentaba veintitantos años, pareció no sorprenderse, ni por la llegada del hombre, ni por aquellas palabras que resonaron fuertes, en el tétrico silencio, y que hicieron eco por entre las lápidas de las tumbas cercanas.
La mujer ni siquiera se movió para mirarle, solo se limitó a recibirlo con la indiferente mirada de unos ojos negros, profundos, y hermosos como la noche que les rodeaba, pero carentes de ningún sentimiento.

Mientras el hombre terminaba por llegar y estar junto a ella. Iba recordando, sus tristes experiencias sexuales con las vulgares prostituiutas, carentes de sentimientos y movidas solo por el interés del dinero. Nunca había conocido en profundidad a una chica. Su peculiar forma de vida le había alejado de las mujeres, y ahora tenia a su lado, una que era realmente hermosa y elegante, y que parecía compartir con el, sus extravagantes distracciones.

Como si la actitud silenciosa y serena de ella le invitara a sentarse, así lo hizo, y empezó una amigable charla que duró varias horas justo, hasta que las primeras luces de un amanecer cercano, aparecieron en la lejanía. Entonces fue ella la primera que se levantó con la intención de despedirse.

.-j Volveré a verte por aquí.-j.-j Claro.- dijo ella...

Moviendo para decir eso, unos labios gordonzuelos y sensuales enseñando, al hacerlo, una vez más su perfecta dentadura de dientes perfectos, anacarados y brillantes.

.-j Por estas fechas tengo tanto trabajo, que incluso me tengo que quedar aquí, por las noches, para no tener que madrugar tanto.j.-

Era verdad, la luz de las pequeñas oficinas cercanas que estaban al otro lado de aquel reducido jardín, permanecían encendidas, Entonces, cuando se incorporó, se pudo ver lo alta y esbelta que era, y como se movía en la noche, con movimientos felinos y si sonidos, j Hasta mañana entonces, j ¿estará por aquí  
.-j Si seguro, de eso no te quepa la menor duda.j.-

Espero a que ella entrara en su lugar de trabajo, apagara la luz, y saliera, para sin decir nada, acompañarla hasta la salida, a11i se separaron. Ella desapareció en la oscuridad de la carretera que bajaba a la ciudad, y el se quedó mirándola como se lentamente se difuminaba, hasta desaparecer, en la distancia.
El hombre amante de la noche se había enamorado, y ya no dejó de pensar en ella.

Enigmática, misteriosa, segura de si misma, valiente, era lo que esperaba encontrar en una mujer, y la recién conocida parecía tener todas esas cualidades. Sentía que pertenecía a aquella mujer, desde el momento que la conoció, que él le pertenecía, se consideraba suyo. Aquella era la mujer de su vida.

Las horas les fueron eternas y lentas hasta la noche siguiente. Ahora esperaba la oscuridad, con una ansiedad acuciaste, como si en ello le fuera el resto de su vida. Por eso cuando de nuevo su esbelta figura se recortó en la difusa claridad del mármol blanco de las escalinatas, el corazón le dio un vuelco. Habló, hablaron pero los ojos del él estuvieron pendientes de la enigmática mujer como si no le importara otra cosa en la vida, que aquellos ojos oscuros y misteriosos.

Hasta que sin decir ninguna palabra, en un gesto involuntario, le cogió la, mano y la estrecho con vehemencia. La sintió fría, desagradable pero al hombre no apareció importarle. Ella mientras sin imitarse, le miraba desde aquélla distancia y &maldad de siempre, como desde muy lejos. Como desde otro lugar. Entonces ella lo abrazó, se pegó a él con fuerza, con una fuerza extraña, impropia de aquel cuerpo, y le paso unos brazos como tentáculos por la espalda. Antes de que sus labios se juntaran, el hombre de la noche sintió que se perdía en el algo que no sabia entender. Su corazón empezó a latir con fuerzas, mientras un rayo de Luna reflejada en la cara de su amor le hizo removerse de espanto. Ella se estaba desfigurando' por momentos, ella. Se estaba descomponiendo a su vista. Su melena antes abundante se estaba convirtiendo en unos pelos hirsutos y descoloridos. El cuerpo hermoso de ella se escapaba de sus brazos, Desaparecía, como por encanto, su volumen d~ carnes prietas Su corazón mientras parecía enloquecer, sus latidos fuetes como punzadas de un dolor que aumentaba, le hacían daño en la garganta. Ella mientras reía, reía a carcajadas con una voz siniestra como de ultratumba, que parecía venir de muy lejos, repitiendo.

:-.jajajajaja,. Me buscabas, me buscabas tanto. Por eso he venido a llevarte conmigo jajaja JaJa.

De repente, la mano delicada de ella, que ahora era una garra de acero penetro como una saeta en su pecho y le aferro el corazón con tanta fuerza que el se moría de dolor y de asfixia. Se moría, y antes de caer al suelo muerto definitivamente, aún pudo ver la macabra realidad, del amor que creyó encontrar.

La mujer, ya no era si no un esqueleto descarnado, una fea calavera pelada de toda piel, con la cuenca de sus ojos negras y un enorme agujero de una boca sin dientes. Había conocido y encontrado a la Muerte. Su amor era la misma Muerte, la Parca que una noche vino a su encuentro. La Muerte que se alegraba de su nueva conquista, riéndose, burlándose del mortal, cuyos ecos aún resonaba en sus oídos como una macabra cantinela, cuando por fin perdió el Mundo de vista.
Un infarto, uno más, de los que matan cada día a cientos de ciudadanos anónimos. Eso dijo el forense, cuando levantaron el cadáver, de las escalinatas que subían, a las terrazas superiores del Cementerio.


Rocinante 11/12/2002  3729 // UE- CO. Regis


Última edición por barakarlofi el Lun Nov 06, 2017 8:12 pm, editado 1 vez
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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por Tombraider el Vie Sep 22, 2017 8:04 pm

Baraka, te dije que intentaría leer tus tochopost pero es que cuando he empezado a leer este ya no he podido parar. Me he quedado... me ha encantado tu narración. Buah, como me late el corazón... por favor

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por Tombraider el Vie Sep 22, 2017 9:55 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:
[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Baraka, te dije que intentaría leer tus tochopost pero es que cuando he empezado a leer este ya no he podido parar. Me he quedado... me ha encantado tu narración. Buah, como me late el corazón... por favor


jajajajajajaja Baraka, te felicito no por tu extraordinario escrito, sino porque has sido capaz de emocionar a Tomb. (Tengo mis dudas que se lo haya tragado y este tan contenta, sospecho que es puro cachondeo).
 
Debo decirte, querido amigo, que ha esta chica hay que meterle los tochos poquito a poco, no un tocho semejante de un golpe
 
 
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No es cachondeo Sancho. Sí que lo he leido. Va de un chico que se queda solo y se va a vivir al lado de un cementerio.  Un día conoce a una chica y se enamora pero en realidad es... no puedo reventar la historia de baraka, pero me lo he leído

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Vie Sep 22, 2017 10:26 pm

Gracias amig@s. Es verdad, Sanchoo, el titulo ya de por si lo dice todo, Se le puede cambiar para que no sea un final tan esperado. Y ya que veo que a nuestra amiga Tomb le ha gustado, y ha aguantado de un tiron la lectura de todo el relato, intentaremos taerle otro, si no parecido, que os guste.

Saludos
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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por Tombraider el Vie Sep 22, 2017 10:32 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió: Gracias amig@s. Es verdad, Sanchoo, el titulo ya de por si lo dice todo, Se le puede cambiar para que no sea un final tan esperado. Y ya que veo que a nuestra amiga Tomb le ha gustado, y ha aguantado de un tiron la lectura de todo el relato, intentaremos taerle otro, si no parecido, que os guste.

Saludos    

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EL MIRADOR DE LOS CAZADORES

Mensaje por barakarlofi el Sáb Sep 23, 2017 6:37 pm

EL MIRADOR DE LOS CAZADORES

Aunque aquello pasó hace mucho tiempo, el temor y el pánico mal disimulado,  me asaltan cada vez que paso por allí. Este famoso mirador está en la cima de un promontorio, y se llega hasta él cuando se culmina el final de un retorcido camino de tierra que rodea una de las muchas montañas que domina mi ciudad. El lugar, casi siempre solitario, y con  aspecto de abandono  está dominado en su altura por el agrietado y mohoso campanario de una antiquísima y casi derruida ermita a la que  adosado  por su parte trasera, existe un pequeño cementerio. Un reducido camposanto descuidado y sucio, en las que sus escasas y señoriales tumbas y  algún que otro panteón, con oxidadas cadenas rodeándolos y grandes cruces metálicas coronándolos, recuerdan glorias pasadas  y en donde según las fechas esculpidas y casi borradas de sus oscuros  mármoles ennegrecidos y agrietados de las tumbas, su antigüedad data de siglos pasados.  
Allí, frente a estos oscuros edificios se acaba el espacio libre de vegetación que los rodea,  y una pequeña explanada de suelo de tierra batida, culmina en una atalaya natural desde donde se divisa toda la ciudad, que  a lo lejos, con el Mar al fondo, se esparce en toda su plenitud. Dice la leyenda popular, que allí, en ese tétrico lugar, hace muchos años, asesinaron al sacerdote que vivía allí para robarle. Leyenda o realidad pasada, que al conocerla, hace aumentar la inquietud y la zozobra que se siente  en las proximidades de ese tétrico lugar.

Desde esa elevada vista, rodeada de una espesa maleza llena de verdes intensos y ocres apagados  y hasta donde no llega la neblina de la polución, asomado al vació, pueden verse al atardecer, unas espléndidas e inolvidables puestas de Sol, que enamoran al que por primera vez lo visita  
Fue en una de esas tardes de finales de un verano que se empeñaba en retrasar su marcha, cuando disfrutando del enorme silencio y de la paz de aquel sitio, cuando caminando ya de vuelta a la ciudad,  me detuve como siempre hacia cuando  bajaba por allí. Daba un ligero rodeo a propósito solo para estar unos pocos minutos, y poder  contemplar,  una vez más,  la lejana concentración humana, y la grandiosidad del mar que en toda su azulado manto se extendía hasta donde alcanzaba la vista.  

Los días por aquel tiempo empezaban a acortarse, y ya las ultimas luces de aquella jornada, se escapaban por entre los árboles lejanos, y ya me disponía a  seguir mi camino, cuando al rodear las ruinas de lo que en tiempos pasados había sido una espléndida  y ajardinada terraza con una alta fuente de mármol y que ahora no era si no, unas amontonadas y oscuras piedras cubiertas de musgos y abundantes matojos, cuando en ese momento  los vi.

Eran una pareja de ancianos que silenciosamente y muy quietos, se hallaban sentados muy juntos en lo que hacia siglos habían sido unos espléndidos bancos de mármol, y de los que ahora apenas si quedaban algunos centímetros libres de maleza para poder sentarse. ,  
Viéndolos de espaldas, las dos figuras vestían unos rigurosos trajes negros, demasiados abrigados, pensé, para un todavía lejano frío que tardaría mucho en aparecer. Los dos mantenían la cabeza firme en una mirada serena y contemplativa, ausente y pérdida en la distancia que los rodeaba,
El hombre casi no me devolvió el saludo al pasar delante de ellos, pues solo hizo una ligera inclinación de cabeza. Ella sin embargo ni siquiera  movió  un músculo de su envarado porte, demostrando una absoluta falta de interés por aquel que a aquella hora interrumpía la soledad de aquellos momentos.  Aquella mujer parecía más bien, por la extremada palidez de su rostro, estar enferma, o en avanzado estado de debilidad, pues su semblante demacrado y mustio parecía  como de cera muy brillante. Su traje, de corte amplio y señorial, parecía haberlo sacado del baúl de su juventud, porque los amplios volantes de las mangas, y abundantes  en la amplia falda, hablaba de muchos años atrás.

Al fin cuando al cabo de varios minutos me separaba de ellos y me disponía a alejarme dejando tras de si a aquella extraña pareja, vi. al pasar junto al muro del torreón de alto campanario, que en una de las paredes de piedra y sujeto entre dos hendiduras asomaba un reluciente reloj, aparentemente de Oro, o de un metal parecido, pues  brillaba intensamente devolviendo en sus reflejos, los últimos rayos de un Sol moribundo que se retiraba a lo lejos. Lo mire fijamente, como para asegurarme de la realidad de lo que aparecía ante mi vista, y sorprendido, instintivamente, y como buscando una explicación a aquello, me volví hacia el anciano que en esos momentos me observaba fijamente, como esperando mi reacción.

La cara del anciano no tan decrepita como la de la señora que parecía ser su esposa, denotaba cansancio, su pelo gris, abundante y bien cuidado se le balanceaba en la frente al compás de una ligera brisa que en aquel momento se había levantado. Lucia un fino bigote y en su cara de ojos semicerrados, y arrugada, como en los suaves gestos se advertía signos de  una elegancia natural y un porte distinguido

-No se preocupe.-

Dijo
.  
-No funciona, y además si se fija, le falta un trozo de la caja.-

Seguidamente la voz cansada del anciano, quedó como flotando en el aire quieto y silencioso de la tarde, dejándome al sensación de que el sonido había llegado de muy lejos, que aunque salía de aquella boca, las palabras, habían hecho un viaje muy largo para llegar allí. Volví de nuevo la vista y mi atención  muy detenidamente hacia a aquel viejo reloj de bolsillo, comprobando que efectivamente, que además de faltarle la cadena, también carecía de un pequeño trozo del precioso metal en su caja, aun así, y sin esperar la aprobación del anciano,  lo despegue de donde parecía estar encajado entre los resquicios de  la pared rocosa para examinarlo más de cerca.  

.- ¿Es suyo?  

Pregunté seguidamente, sin volverme y levantando la voz para recabar la atención de mi vecino, que como ausente, y ensimismado en sus pensamientos,  casi sin moverse, ni alterar un solo músculo de su cuerpo levantó su mirada del suelo para dirigirla a el horizonte lejano del Mar,  

.- Si.-

Dijo, y siguió hablando en un sonido quedo que se mezclaban con el murmullo de las hojas de las ramas cercanas.  

.-Queríamos dejar un recuerdo en este lugar tan querido para nosotros y por nuestra familia.-i
 
De nuevo quedo callado, y como parecía que el hombre se volvía a su mutismo y se sumergía en sus profundos pensamientos, sin pronunciar palabra, y como si adivinara sus intenciones, volví a intentar colocar el reloj en su posición inicial, pero al ir a encajarlo de nuevo,  tuve la mala suerte que se me escapó de las manos y fue a perderse por entre una de las numerosas grietas de las piedras de aquel suelo quebrado y levantado por los años de abandono. Con tan mala fortuna, de que el reloj desapareció en la oscuridad de su fondo y quedándome sin la posibilidad de volver a recuperarlo

El anciano que aún seguía  con la mirada lejana volvió a seguir mis movimientos murmurando como casi sin fuerzas, como cansado y hastiado, como  si no le importara aquello.
 
-i.-No se preocupe, no tenia mucho valor. Pero si quiere y es tan amable, puede poner en su lugar esta foto de nosotros.-i  

Acto seguido y como aparecida en su mano blanca y huesuda, me alargo una foto en blanco y negro, a la que no pude por menos que al momento de cogerla,   echarle una rápida mirada. En ella, aparecían retratados ellos dos juntos, con las mismas ropas que vestían aquella tarde, en el mismo sitio, con muchos años menos, y mostrando en sus caras y en sus cuerpos, una juventud y una vitalidad ahora desaparecida,
y como paisaje de fondo y llenando toda aquella estampa, la misma fuente, pero no en ruinas como ahora, si no en todo su esplendor, ajardinada y florida,, con sus desaparecidos parterres llenos del variado colorido de las abundantes flores que lo llenaban, y de verde recortados, en abundantes y multitud de figuras., Detrás  de la pareja, destacaba en la foto el imponente surtidor de agua cayendo con fuerzas en un amplio y sereno estanque, y a su alrededor, los bancos y adornos de mármol,  luciendo con toda su blancura y esplendor.

Con aquella  oscura y vieja cartulina entre los dedos, una extraña sensación me inundó, era como algo que no podía explicar, y aún hoy que han pasado los años, lo recuerdo con desagrado, pues  me ocasionó un nerviosismo y malestar. Difícil de olvidar.  Entonces, me di la vuelta para intentar sujetar de alguna forma, en la irregular pared, aquella antigua foto, pero la única forma de hacerlo era meter en una de las rendijas el borde de la vieja cartulina, y de esta manera dejarla ligeramente sujeta.

Si acaso no por mucho tiempo, porque cualquier ráfaga de viento o el mismo ligero aire de la tarde, la haría caer al suelo, No quedando muy conforme, y buscando la forma de que aquella cartulina amarillenta se quedara definitivamente pegada a la roca, le di la vuelta y al hacerlo, la sangre se me heló en las venas.  

En la que en su reverso y en letras góticas, primorosamente adornadas, se podía leer:

A los distinguidos familiares y amigos con dolor y pesar se les comunica que:
El muy distinguido y honorable muy excelentísimo:
SR. Don Aníbal Fernández de Ayala y Fuensanta
Marques de Valles  
Y su fiel y distinguida esposa  
Cristina de Nieva Amat  Gala de Quiroga
Nieta descendiente del  el Conde de Torre Laguna.
A quienes Dios guarde en su gloria eterna, han sido llamados  por nuestro Señor a su santa compañía. Ruega a Uds. una ferviente oración por la salvación de sus alma  Los actos fúnebres que serán oficiados  por el señor Obispo de la diócesis será presentes en el salón  Condal, a lo que se les ruega su piadosa asistencia  
A 20 de Enero de 1898  año de N. S en la ciudad del Valle.

Aún seguía atónito mirando aquellas letras que se habían quedado fijas ante mis ojos, cuando con pavor comprendía que  aquello que tenia en mis manos,  era una esquela mortuoria, Entonces una pregunta rubita me asalto.

¿Qué había pasado?
¿Qué estaba pasando?
¿Qué hacia yo allí?

Aunque no me atreví a moverme, porque volver la cabeza seria encontrarme lo que no quería ver, ni siquiera imaginar,  me quedé unos minutos en vilo, unos instantes eternos, hasta que la curiosidad pudo más que el temor y cuando al final lleno de espanto giré el cuerpo para ver lo que tenía detrás, a mis espaldas, ¡¡No había nadie!! Misteriosamente  nadie me acompañaba, solo mi persona respiraba en aquel  lugar, en aquella fatídica tarde de finales de verano.

Estaba completamente solo. Cuando me marchaba corriendo y mirando para atrás, anochecía,

Rocinante:               Serra de la Marina 29 Septiembre de 1985

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ESA COMPAÑERA INSEPARABLE

Mensaje por barakarlofi el Sáb Sep 23, 2017 7:55 pm


ESA COMPAÑERA INSEPARABLE

Cuando nacemos, se nos pega al cuerpo y ya no nos abandonará nunca. Dicen que es mujer y que viste de negro, y que por adorno, además de su túnica, solo lleva una gran guadaña eternamente afilada. Es como alguien que espera cumplir una ineludible misión, un macabro trabajo, y está siempre atenta y dispuesta. Pero a veces, muy al contrarío de sus deseos, tiene que esperar toda la vida de su elegido para cumplirlo.
Pero a pesar de eso nunca descuida, ni se distrae de la misión por la que existe, y no se aparta jamás de los que le suelen darle mas trabajo. Un trabajo que realiza con esmero y una eficacia total. Se pega a las vidas y se hace inseparable de los más débiles, de los recién nacidos, de los enfermos de gravedad y de los ancianos de corazón que no quieren seguir viviendo. Anima y da coraje a los suicidas, se hace amiga y halaga el instinto de los asesinos, y vigila muy de cerca a los que por cualquier motivo arriesgan la vida. Otras veces sin embargo, el trabajo se le acumula de golpe y hasta tiene que pedir ayuda. Pero es en la guerra y en los desastres mundiales cuando disfruta de su trabajo, entonces, se alegra, se rejuvenece, y se diría que las grandes mortandades la animan a seguir existiendo. Sin embargo, nunca escuchan ni hace caso de quien la llama a su lado sin motivo ni justificación, porque ella sabe la hora final de cada uno de nosotros y su tiempo es muy valioso.

A veces, a la vida precien nacida llegada a este mundo, ni siquiera le deja ver la luz del Sol, y a otras por sin embargo, las deja que vivan, les alarga la agonía durante años y años, y no es por su gusto, si por ella fuera utilizaría su guadaña con esa precisión que solo ella sabe y acababa con la vida en ese instante tan certero como instantáneo. Pero ella también es una mandada y tiene que hacer caso de su agenda de citas y de las órdenes del jefe.

En su misión terrenal llega a ser tan puntual y exacta como un imparable reloj, y a las citas, que lleva grabada en su inconmensurable agenda, acude sin tan un segundo de retraso. Y es que en su macabra y hasta necesaria misión, es tan rápida y certera, que asombra por su perfección y rapidez. Aunque muchas veces tiene que repetir su trabajo, porque los médicos y el destino se empeñan en llevarle la contaría. En estos casos, se tiene que emplear a fondo con su guadaña en las vidas que se empeña en ir contra lo que se prometió y escribió en el libro del Génesis cuando nacieron.
Merodea siempre por los hospitales, las autopistas, por las calles de las grandes ciudades, por los parques, los ríos, las grandes aglomeraciones y se cuela por todos los rincones, sin descanso, eternamente, siempre buscando las victimas que caducan en su ciclo vital, vidas sin esperanzas, a la que ella sin falta, puntual a la cita y siguiendo el orden misterioso de su agenda llega siempre.
^
Últimamente anda mucho por mi barrio. No paramos los vecinos del viejo bloque de viviendas, de encontrarnos con ella en los velatorios, y en sus dominios, el Cementerio. Allí se ve que elige su próxima presa, porque van en lo que corre el año, nueve vecinos a los que se ha llevado. Últimamente nos miramos en silencio unos a otros pensando quien sera'el próximo. Mientras la señora de negro parece que se ríe de todos nosotros, sentada con su inseparable guadaña, en los escalones del portal.

Rocinante 09/05/2003
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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Sáb Sep 23, 2017 8:44 pm

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ESA COMPAÑERA INSEPARABLE

Cuando nacemos, se nos pega al cuerpo y ya no nos abandonará nunca. Dicen que es mujer y que viste de negro, y que por adorno, además de su túnica, solo lleva una gran guadaña eternamente afilada. Es como alguien que espera cumplir una ineludible misión, un macabro trabajo, y está siempre atenta y dispuesta. Pero a veces, muy al contrarío de sus deseos, tiene que esperar toda la vida de su elegido para cumplirlo.
Pero a pesar de eso nunca descuida, ni se distrae de la misión por la que existe, y no se aparta jamás de los que le suelen darle mas trabajo. Un trabajo que realiza con esmero y una eficacia total. Se pega a las vidas y se hace inseparable de los más débiles, de los recién nacidos, de los enfermos de gravedad y de los ancianos de corazón que no quieren seguir viviendo. Anima y da coraje a los suicidas, se hace amiga y halaga el instinto de los asesinos, y vigila muy de cerca a los que por cualquier motivo arriesgan la vida. Otras veces sin embargo, el trabajo se le acumula de golpe y hasta tiene que pedir ayuda. Pero es en la guerra y en los desastres mundiales cuando disfruta de su trabajo, entonces, se alegra, se rejuvenece, y se diría que las grandes mortandades la animan a seguir existiendo. Sin embargo, nunca escuchan ni hace caso de quien la llama a su lado sin motivo ni justificación, porque ella sabe la hora final de cada uno de nosotros y su tiempo es muy valioso.

A veces, a la vida precien nacida llegada a este mundo, ni siquiera le deja ver la luz del Sol, y a otras por sin embargo, las deja que vivan, les alarga la agonía durante años y años, y no es por su gusto, si por ella fuera utilizaría su guadaña con esa precisión que solo ella sabe y acababa con la vida en ese instante tan certero como instantáneo. Pero ella también es una mandada y tiene que hacer caso de su agenda de citas y de las órdenes del jefe.

En su misión terrenal llega a ser tan puntual y exacta como un imparable reloj, y a las citas, que lleva grabada en su inconmensurable agenda, acude sin tan un segundo de retraso. Y es que en su macabra y hasta necesaria misión, es tan rápida y certera, que asombra por su perfección y rapidez. Aunque muchas veces tiene que repetir su trabajo, porque los médicos y el destino se empeñan en llevarle la contaría. En estos casos, se tiene que emplear a fondo con su guadaña en las vidas que se empeña en ir contra lo que se prometió y escribió en el libro del Génesis cuando nacieron.
Merodea siempre por los hospitales, las autopistas, por las calles de las grandes ciudades, por los parques, los ríos, las grandes aglomeraciones y se cuela por todos los rincones, sin descanso, eternamente, siempre buscando las victimas que caducan en su ciclo vital, vidas sin esperanzas, a la que ella sin falta, puntual a la cita y siguiendo el orden misterioso de su agenda llega siempre.
^
Últimamente anda mucho por mi barrio. No paramos los vecinos del viejo bloque de viviendas, de encontrarnos con ella en los velatorios, y en sus dominios, el Cementerio. Allí se ve que elige su próxima presa, porque van en lo que corre el año, nueve vecinos a los que se ha llevado. Últimamente nos miramos en silencio unos a otros pensando quien sera'el próximo. Mientras la señora de negro parece que se ríe de todos nosotros, sentada con su inseparable guadaña, en los escalones del portal.

Rocinante     09/05/2003

Joerrrrrrrr no tienes algo que nos alegre la vida, en lugar de deprimirnos?

Trabquilo que hay para todos los gustos.
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CASA DE DEL PECADO

Mensaje por barakarlofi el Sáb Sep 23, 2017 8:50 pm


CASA DE DEL PECADO

Relato de hace algunos siglos, de cuando el Ñaka Ñaka y el frenesí amatorio, era pecado, estaba perseguido, y solo era licito y posible,después del bendecido sacramento matrimonial.

Un anuncio en la prensa de la mañana lo cautivó. "Nenas de dieciocho a treinta años, bien dotadas, sanas y robustas, hacen filigranas, echan las cartas, la buenaventura, dan masajes corporal y espiritual, te alivian el cuerpo y la cartera”. Y hacia allí fue el españolito de la España retrograda pero bendecida por la iglesia. Paraíso de Occidente en la castidad auto impuesta, púdica de cada cristiano católico y apostólico.

La dirección estaba clara, y el piso de la casa milagrosa, marcado en rojo en el telefonillo de la portería.Aquello que hacia, su temeraria acción, era muy audaz, peligrosa y hasta motivo de excomunión. Pero para el españolito era más fuerte el instinto, el furor y el calor de las partes pecadoras que la vergüenza publica, y el riesgo de que lo descubrieran.

No se atrevía, y allí frente al portal solo ante el peligro, acuciantes dudas le asaltaban. ¿Y si me equivoco de piso?
¿Y si me encuentro con alguien conocido?,
Que será de mi entonces, ¡Ho dios! Toda mi honestidad, todo mi honor se caerá por los suelos de la indecencia y el pecado!

Mirando a todos lados por si veía a alguien conocido que pudiera reconocerle, se fijo que enfrente, en la acera, había un concurrido bar que por aquella hora de la mañana, del bocadillo, estaba casi al completo de clientela.

Cabizbajo, huidizo, temeroso, y como para asegurarse de la verdad de la dirección. De que era allí exactamente donde le señalaba la dirección del periódico, entró en el bar y tímidamente se acercó a la barra y por encima de las cabezas de los clientes con un hilo de voz solo, lo perceptiblemente sonoro para que no lo ahogara el murmullo de los que comían y bebían a su alrededor, se atrevió a preguntar, mas bien por señas que con palabras, si enfrente estaba la casa de la niñas benefactoras de la sastifacción corporal.

Ojalá no lo hubiera hecho nunca. Aquel era un mal dia, el dueño del bar estaba harto, muy cansado y cableado de que todo el mundo le preguntara por lo mismo. Estaba que trinaba

El hombre, cansado de ser el servicio de información de la calle. Y entonces el grito salió de la barra y se paseo por media calle, calló todas las conversaciones, y al momento todas las cabezas del bar, al unísono se volvieron para el españolito.

¡¡¡¡¡¡¡¡"Siiiii joer siiiii hay enfrente está la casa de niñas....¡¡¡¡si cuantas veces lo he de repetir¡¡¡¡que me tenéis harto manada de guarros, indecentes puteros!!! siiiii hay enfrente, en el piso segundo joeeeerr!!!

El españolito mayor de edad con la mili hecha y que no se había comido un rosco desde la jura de bandera, blanco de todas las furiosas miradas, estaba blanco, luego morado, y después intentaba mover las piernas para salir corriendo y no podía.
Mientras le iban cayendo todas clases de piropos, So guarro, A esta hora de la mañana Pecador, Sacrílego. Se lo diremos a tu familia. Te echaran del trabajo .Cuando por fin pudo huir de la situación perseguido por los gritos que le siguieron a lo largo de toda la calle, en las escaleras de bajada al Metro, el españolito se prometió, como una promesa a cumplir, no desear a ninguna mujer del prójimo, ni pagando ni gratis. Era mucho el riesgo que se corría.

Desde entonces es misógino.


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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Mar Sep 26, 2017 9:26 am

Amigos poetas y admiradores de los versos rimas y pareados. Aquí que siempre se habla y se escriben en loas a la vida, al amor y a los sueños, casi nunca hablamos de algo que también forma parte de la vida aunque en su final.
De la Muerte que es el fin de la vida y que aunque forma parte de ella todos procuramos, no pensar en tan macabra señora, sobre el aparato ceremonioso con que se la viste, os quiero contar esto que sigue.
No me lleva esto que sigue a valorar mas de lo que se debe algo natural como el nacimiento, o la vida en si mismo, porque aunque este que escribe que gracias a Dios le sean dadas por los siglos, mantiene una buena salud, solo intenta familiarizarse con la Parca, hacerse conocido de ella para que cuando esta sin falta venga a buscarme no me de la sorpresa de pillarme desprevenido, y la pueda recibir como a una antigua amiga cuya tarjeta de visita me dieron cuando naci

                                    EL VESTIBULO DEL CEMENTERIO


Después de mucho tiempo visitando el cementerio de mi ciudad, se me hizo muy conocido, y  los difuntos  y sus fotos casi amigos de siempre. Por eso, porque no habia mucha novedad y los nuevos nichos de aluminio sin lugar apenas para poner flores o fotos o porque el guarda cansado de verme por allí,  una mañana que me pilló limpiando mi viejo coche junto y dentro de una calle de nichos, tuvimos unas agrias palabras, y me hecho de allí, me dediqué a visitar el nuevo y flamante tanatorio que desde la ciudad lo habían trasladado a un nuevo edificio en la montaña.

Su distancia recorrida a paso ligero desde la ciudad  hasta la ladera de la montaña en donde está enclavado me sirve para mantener mis piernas en buen estado, y el colesterol y el azúcar  en el nivel apropiado. Al nuevo tanatorio al que visito casi a diario nunca le faltan “inquilinos” pues siempre tiene sus camarines de duelos llenos, catorce en total y todos con nombres de Océanos y Mares. Tiene un amplio aparcamiento así como un pulido y marmóreo vestíbulo, además de todos los  adelantos modernos de cremación, conservación de cenizas, floristería, restaurante cafetería y un montón de pasillos traseros y  ascensores por donde circula el ataúd que solo es visible en el velatorio y en la capilla duramente la homilía.

Mis visitas por entre los deudos me recuerdan aquellos tiempos de penuria en los que me  metía en todos  los  banquetes de las bodas que podía, en donde bien vestido pero con mas hambre que Carpanta y gritando vivan los novios me sacudía el hambre de varios días. Entonces nadie me conocía pero entre tanto invitados yo era uno más que solo le hacia los parabienes y me “presentaba” a las buenas y apetitosa viandas de la buena mesa que tenia delante. Las primeras horas eran las mas criticas, las familias pensando que era familiar de la otra no sospechaban, aunque siempre podía haber alguno que contara a los invitados, aunque después del café y las copas y el cava, ya no habia peligro ya entonces todo el mundo estaba alegre todos se querían y nadie reparaba en nadie.

En los tanatorios es diferente, allí solo me lleva la curiosidad, el estudio de las gentes y el pasar la mañana... Observo con disgusto, y caigo en la cuenta que lo humano, lo sentimental se va relegando hacia lo material. Como en todo, hasta aquí también ha llegado lo comercial, las prisas, y el negocio a lo descarado, y la igualdad, esa igualdad que quizás nunca tuvieron en vida, en la muerte se une y hasta  persigue a los difuntos de tal manera que en la caja todos se parecen, salvo los jóvenes, y a los que no puedo entrar a ver, los niños, estos guardan sus rasgos y sus peculiaridades faciales, pero los mayores, al tener el maquillador las mismas cremas, los mismos afeites y los mismos colores en sus maquillaje, todos se parecen, todos en el mismo modelo de caja casi las mismas ropas, y la misma palidez mortal.        

Hasta el sacerdote, que en estos casos son diáconos que ante la falta de vocación sustituyen con éxitos a los capellanes que aparece desde detrás de una puerta disimulada, como en un teatro, por las prisas se come la mitad de la homilía. Es comprensible, son catorce celebraciones por la mañana y otras tantas por la tarde. El hombre se sabe el sermón de memoria y cuando puede pasa en vez de una, dos hojas del misal, así que al difunto le da lo mismo y las familias en su pena no se entera, tampoco espera propina porque en cuanto puede, se da media vuelta y desaparece por la puerta invisible por donde ha llegado.
Con el ataúd pasa lo mismo, aparece en la capilla por una rampa que se abre en la pared, y acabada la ceremonia desaparece siguiendo por unos raíles hasta el coche fúnebre que ya están esperando en la entrada al aparcamiento. Esto dura escasamente diez minutos en los cuales un guía de ceremonias acompaña a los familiares del difunto y les acompaña hasta el coche del acompañamiento.

Pero esto se sucede uno tras de otro como en una película de aquellas de risa de los años sesenta, .Han llevado el duelo, la despedida de un ser querido a su ultima morada a un acto, impersonal, carente de calor humano a un mecanismo frió y casi de industria., y alguien me dirá, que mas da que al fin y al cabo el muerto esta muerto y no siente nada, pero y las familias, y el recogimiento y al tristeza compartida de esas familias. ¿En donde la ponemos ¿

Mucho me temo que si esto sigue así y los costos de las funerarias siguen subiendo, acabaran por tirarnos en algún agujero o a quemarnos sin más. Aunque conmigo se van a ahorra hasta los recordatorios a los familiares.

Salud amigos y que esta sea vuestra sombra.

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ALGUIEN TE ESPERA EN LAS ESCALERAS

Mensaje por barakarlofi el Miér Sep 27, 2017 7:07 pm



ALGUIEN TE ESPERA EN LAS ESCALERAS

Siempre están EN su lugar, esperando silenciosos aparentemente serviciales y operativos, y hasta parecen que tienen vida propia porque te hablan, tienen memoria, música ambiental, videocámara, teléfono al exterior, y un montón de botones y luces.

Pero son traicioneros, vengativos, astutos y vigilan todos tus movimientos. Cuando te abren la puerta es una entrada a su mundo, y a su terreno, y en donde te encuentras indefenso y a su merced. Sobre la mullida moqueta te observan, los ojos negros y de hielo de los objetivos de sus cámaras te repasan una y otra vez, de arriba abajo, saben lo que has desayunado y si te has cambiado de ropa, si estas de buen humor, y las veces que has bajado y subido a tu casa.

Recorren sin parar los altos pisos del inmueble recopilando en su memoria las paradas, las entradas y salidas, y el comportamiento de sus usuarios. Cuando se le pide por favor que te lleven a tu destino, y la voz metálica fría e impersonal te responde, parece que te amenaza y cohíbe, porque a partir de hay sabes que estas a su merced, que si es su voluntad, y porque un día le tirantes una colilla en el suelo y le dejaste una marca oscura en la moqueta, o porque otra vez que tenias prisa y no acudía a tu llamada, le propinastes, cabreado una patada a su brillante puerta, por eso, o quizás por algo de menor importancia, te pueden parar entre piso y piso, y subir la temperatura de su ambiente climatizado y asfixiarte en el anónimo y escondido espacio oscuro de detrás de las escaleras.

También puede subir a su voluntad, y hasta enloquecerte, la música ambiental, incluso te pueden dejar allí suspendido en el aire por tiempo indefinido, hasta que desfallezcas de un ataque de nervios, de hambre y de sed. Y no hay salvación posible porque detrás del teléfono de emergencia no hay un vigilante de mantenimiento, hay otra maquina que te pasaría la llamada a la asistencia técnica, pero cuando esta llegara, muy tarde por los atascos del trafico y la lejanía, serias un cadáver frió y tirado en el blando suelo.

Tienen memoria y lo retienen todo, tus gestos, tus palabras, tus entradas y salidas, y sobre todo, tu comportamiento en la cabina.

Hay que portarse bien con ellos, ser educados, tratarlos bien, no darles golpes, de lo contrario cualquier día su venganza puede ser temible.

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ANCIANOS DE CUERPO Y ALMA

Mensaje por barakarlofi el Miér Sep 27, 2017 8:32 pm

ANCIANOS DE CUERPO Y ALMA

Dan mucha pena, porque son muy escasos, y han desaparecidos casi todos. Viven las últimas etapas de su vida sola y aislada. Están muy enfermos, su enfermedad crónica no es física pero si incurable. Vagan por los parques y las calles rumiando su rabia, su descontento, su desesperanza, y su falta de ilusiones. Se sienten acabados porque su tiempo, se fue, desapareció hace ya muchos años. Su carácter agrio y desabrido impide llegar hasta su apatía para intentar comprenderlos. Son personas fieles a su verdad que en lugar de adaptarse a su tiempo, se quedaron ancladas en un pasado, en su particular pasado en blanco y negro y al que fueron fieles y seguidores, hasta su fin. Sabedores y convencidos de que nunca más volverá.

Se han quedado solos con sus ideas, su manera de entender la vida, y sus comportamientos. Así, viviendo en este tiempo tan diferente, se sienten inútiles y desfasados, como fósiles pensantes y andantes. En sus prepotentes años fueron hombres importantes, influidos e influyentes de su época y su tiempo. Para entonces la vida dictada y programada desde el poder, era más comprensible, las clases sociales estaban bien diferenciadas unas de otras. Las muchas obligaciones y los deberes se cumplían a rajatabla, y los derechos individuales y colectivos, muy pocos y racionados. La mujer en casa como buena madre y esposa, y el matrimonio, sacramento que Dios unía, no lo separaba el hombre.

El sexo y su practica legalizada, Los hijos bautizados por ley y los ateos y extranjeros, oscuras gentes del demonio. Los nuevos tiempos que llegaron, destruyeron a estos seres y los dejaron sin argumentos e indefensos ante la nueva corriente de ideas renovadoras. La libertad para ellos era la llegada eminente de la temida Sodoma y Gomorra, y ahora cuando pueden y tienen ocasión, alzan la espada de fuego previniendo el Apocalipsis al que estamos abocados y que les representan estos tiempos. Tiempos de libertad que acabaron con sus prebendas y sus poderes.

Pero ya nadie les escucha. Las mentalidades de ahora no los comprenden. Se quedaron desfasados, obsoletos. Vegetan su fracaso sentados en los bancos del olvido esperando a que un alma misericordiosa les escuche y les de la razón. Aunque en el fondo saben que su tiempo se acabó y que no hay retorno, que ahora hay más inteligencia, más tolerancia, mas igualdad, más compresión. Valores que estos seres caducos y en desaparición han desconocido desde siempre. Con ellos se acaba, desaparece un ciclo de vida difícil de olvidar, y que las generaciones venideras no entenderán ni comprenderán, y se preguntaran, como fue posible tanta injusticia, tanto odio y tanto desatino.

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por Tombraider el Jue Sep 28, 2017 7:52 pm

Yo también sé un relato corto. No es mío,  me lo escribió un amigo el dia de mi cumple. He cambiado los nombres originales y he corregido las faltas de ortografía que tenía

"La pequeña Tomb se quedó mirando aquella casa destartalada. Sabía que si entraba en ella podría caérsele encima, pero le habían dicho que un pequeño gatito se había quedado atrapado dentro y estaba dispuesta a rescatarlo. Nada más entrar el suelo cedió a sus pies y cayó por un pasadizo oscuro y angosto que la llevó directamente.... a un claro del bosque donde la esperaban sus amigos Ciki, Doro, Zampa, Sancho, J.A., Farisha, Baraka, Rusko, Intlito y Nietzs para compartir este maravilloso día."

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Jue Sep 28, 2017 8:30 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Yo también sé un relato corto. No es mío,  me lo escribió un amigo el dia de mi cumple. He cambiado los nombres originales y he corregido las faltas de ortografía que tenía

"La pequeña Tomb se quedó mirando aquella casa destartalada. Sabía que si entraba en ella podría caérsele encima, pero le habían dicho que un pequeño gatito se había quedado atrapado dentro y estaba dispuesta a rescatarlo. Nada más entrar el suelo cedió a sus pies y cayó por un pasadizo oscuro y angosto que la llevó directamente.... a un claro del bosque donde la esperaban sus amigos Ciki, Doro, Zampa, Sancho, J.A., Farisha, Baraka, Rusko, Intlito y Nietzs para compartir este maravilloso día."

Esto me recuerda a las anteriores kedadas que hicimos en mi ciudad de residencia cuando estaba en un foro de amistad de la misma localidad. La primera vez que nos reunimos, tambien quedamos en una casa vieja, y alli recoriendola llegamos a un claro del bosque en donde nos prentamos y no vimos testa a testa. Nos llevamos decepciones, alegrias y aquello resulto un gran momento y ameno encuentro. Pero asa decepciones llegaron cuando los que te  imginabas en el foro, no eran ni por aoismo a como te los pensabas.
Despues, y a vuelta de cubatas y algunas tapas, resulto que el foro lo llevaba un matrimonio, ayudados por sus hijos que colaboraban como foreros. Aquello tambien fue una bonita historia, pero que como todas, lamentablemente termino. Nada es para siempre, ni el amor, eso que dicen que es para toda la vida, no, el amor pasa, y despues queda otra cosa con el paso del tiempo..
Juer que me voy del tema. Hoy tengo las teclas faciles. Que si, Tomb muy acertado tu relato y muy conveniente para ir pensando en alguna kedada, juer pero si uno esta en Italia, otro en el Reino Unido, otro esta de okupa, en autocaravana de un lado para otro, y otro va de nomada por la vida, a buenas horas nos vamos a reunir.

Saludos
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A VUELTAS CON LAS FALTAS ORTOGRAFICAS

Mensaje por barakarlofi el Vie Sep 29, 2017 8:38 pm

A VUELTAS CON LAS FALTAS ORTOGRAFICAS

Los que nos arriesgamos a dar a conocer lo que la imaginación produce, recibimos criticas de variado pelaje y formas. La critica literaria se asume de buen grado, porque interfectos como somos, es lógico que así sea. Pero de todas las criticas que se reciben, la que más se hace difícil de digerir, la que más nos condicionan, a la hora de presentar un escrito, es la de nuestras faltas ortográficas y gramaticales.

Claro que esto no seria así, si esta critica sobre nuestros errores de escritura, provinieran de doctos profesores, o de académicos cuyos superiores estudios, superaran con creces nuestros pobres conocimientos de la materia. Y a los cuales, y por su saber, de la causa en cuestión, se les podia tener en cuenta. Pero en esto de ver la paja, o la viga en el ojo ajeno, hay muchos voluntarios, voluntarios que quieren ser más sabio que la mayoría. Claro, que también están los que dan más valor al contenido que a la forma o continente, que creo es lo más importante de cualquier escrito. Porque eso de que hay que cumplir las reglas ortográficas, y las normas gramaticales y las sociales, que aquí hay que hacer lo que se les mandan, y que la letra con sangre entra, etc., etc., parecen frases de otro tiempo, un tiempo gris de toleranci cero, y de imposiciones fanáticas. Porque si a normas ortográficas nos referimos, ¿a cuales hay que hacer caso ¿porque estas cambian a capricho de una Academia de la Lengua que al igual que el Vaticano, cambia la Fiestas santas al compás del calendario, y que este, a su vez también cambia al ritmo de la sociedad. Antes habia que poner “m” antes de la “p” y de la “B” ahora no. Hay que poner “V” o”b” cuando las dos consonantes se pronuncian igual. Hay que escribir una “h” muda que no tiene sonido, en unas frases que suenan igual, poniéndolas que sin ponerlas, etc., etc.,

Estas normas parecen no tener sentido, en un mundo en que lo practico prima sobre el adorno gratuito de una escritura que cambia a capricho de unos cuantos. Las juventud que sube, y que es más sabia que nosotros, eso lo entienden muy bien, y escriben “q” cuando quieren decir “que” y el que lo lee, sabe de sobra lo que quiere decir. Cualquiera al leer esta forma de escribir, pensaría que volvemos al tiempo de los signos, pero también los egipcios, civilización avanzada en su tiempo como ninguna, también se escribían por signos, pero claro eran unos signos que nunca cambiaron a capricho, si no que se mantuvieron, inamovibles a los tiempos. Y para finalizar pido como siempre a estos perfeccionistas del orden establecido, disculpas por mis faltas ortográficas.

Rocinante 23/ 1 l/2002

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por Tombraider el Vie Sep 29, 2017 8:55 pm

Oye baraka, por qué acabas todos tus escritos con la firma "Rocinante"?

Rocinante era el caballo del Quijote

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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Vie Sep 29, 2017 9:56 pm

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] escribió:Oye baraka, por qué acabas todos tus escritos con la firma "Rocinante"?

Rocinante era el caballo del Quijote

!!jejejej!!!Bueno aparte de que soy un quijote, un caballero de los de antes,de aquellos que se quitan la capa para tapar un charco para pase una damisela. Este fue mi primer seudonimo, y así se ha quedado . Puede que lo adoptara por mi devocion por el castellano antiguo. Pero no creas, llamarme Rocinante en segun que foro, servia para que tambien y en cualquier trifulca, me llamaran burro, y es que se supòne que en los foros de intelectuales, gente culta y ultivada, no deberia de haber tacos e insultos, pero los hay, la envidia de que uno escribe mejor que otro, siempre esta servida.

A sus pies mi gentil doncella, musa del foro
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Re: EL HILO DE LAS BATALLITAS DE ROCINANTE

Mensaje por barakarlofi el Sáb Sep 30, 2017 10:37 am

Disculpàd que haya borrado el ultimo relato, pero con el troll delicuente que nos persigue, toda precaucion es poca. Los personajes del relato que fueron amigos reales estan todos muertos, pero nunca se sabe, sobre todo cuando este individuo me saco a la luz, aportes que hacia años habia expuesto en un foro de Literatura en donde habia sido moderador..No tengo nada qiue esconder, pero a esta basura no hay que darle de comer.

Saludos
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